Educar el sentido del humor - Pàgina 2


Educar el sentido del humorLos padres podemos enseñar a nuestros hijos a no sobredimensionar los problemas a través del buen humor y la alegría.
En cierta ocasión, tras un largo viaje, un paquete de cacao en polvo se abrió dentro de nuestra maleta de ropa manchándolo todo. En el momento en que lo vimos podíamos habernos quejado y lamentado por la ropa, etc., En vez de eso, empezamos a reír y a ver el lado divertido del asunto, comentando que tendríamos que meter los pantalones en el vaso de leche para aprovechar el cacao, o que tal vez la mejor idea sería vaciar la leche directamente en la maleta y tener un montón de leche chocolateada!!! Nuestros hijos aún recuerdan el incidente con risas y en su momento, lo comentaron con los amigos como algo tremendamente divertido.

A lo largo del día tenemos muchas oportunidades de vivir nuestra relación con los niños de forma alegre y divertida, pero hemos de ser capaces de reconocerlos y de vivirlos sin miedo a que las normas o la disciplina se vean afectadas. Un padre o una madre divertidos y alegres son tan o más dignos de crédito que aquellos padres huraños y culpabilizadores. De hecho, a nosotros mismos nos es mucho más grato compartir nuestro tiempo con personas de trato alegre y cordial que con aquellas que siempre se quejan o protestan por todo.

Pero lo que hemos de evitar es reírnos de los niños.
Si nos reímos de sus errores, podemos menoscabar su autoestima dado que se encuentran todavía en una etapa inmadura en la que necesitan afianzar la confianza en sí mismos. Frente a un error deberemos primero saber qué opina nuestro hijo de lo sucedido y después podremos ayudarle a ver el lado divertido del asunto puesto que ya conocemos sus sentimientos.

Es recomendable también comprobar el tipo de humor que ven nuestros hijos en los programas de televisión.
A menudo se utiliza un humor que daña a los demás para hacer reír. Es necesario que mostremos a nuestros hijos que, aunque sea divertido, nunca podemos reírnos a costa del dolor producido a otros. Será necesario hacerles ver que a ellos tampoco les gusta ser blanco de risas y burlas por más divertido que pueda parecer. Este aprendizaje elemental les ayudará a aprender cómo ser divertidos y simpáticos sin perder la empatía (capacidad social básica que nos permite saber cómo se siente el otro y actuar en consecuencia).

Educar el sentido del humorPor último, recordar algunos juegos y actividades que nos permitirán educar el sentido del humor en nuestros hijos:

 

  • Guerras de cosquillas.
  • Batallas de almohadones.
  • Jugar al escondite dentro de casa.
  • Hacer ejercicio físico juntos.
  • Esperar a papá o a mamá escondidos por casa y darle un susto.
  • Ver juntos películas de risa.
  • Hacer comentarios divertidos manteniendo nuestra expresión seria.
  • Salir a pasear y a jugar.
  • Contar chistes.
  • Hacer preguntas aparentemente absurdas: ¿alguien quiere un helado de anchoas?, etc.
  • Vestirnos intencionadamente con una prenda al revés o con dos zapatos distintos.
  • Leer juntos tebeos o cómics divertidos.
  • Contar anécdotas de nuestra infancia.
  • Recordar las cosas divertidas que nuestros hijos hacían cuando eran bebés.
  • Son sólo algunas ideas que nos permitirán responder a la gran necesidad de alegría que nuestros hijos y nosotros tenemos.

Seamos conscientes de que el sentido del humor nos permitirá ser una familia que acepta la vida tal y como es (¡aunque no se conforme con ella!), aportando soluciones creativas ante situaciones que de otro modo mermarían nuestras relaciones o nuestros estados de ánimo.

Atrevámonos a ser divertidos, seamos capaces de reírnos de nuestros propios errores y de nuestras propias incapacidades mostrando a nuestros hijos cómo crecer y mejorar como personas sin perder el sentido del humor.

 


Carmen Herrera García
Profesora de Educación Infantil y Primaria


Ver información complementaria del artículo en www.solohijos.com